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Reducción del riesgo de la pérdida de documentación.
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Preparación de un proceso de gestión de calidad.
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Preservación de documentación como reflejo de la eficaz gestión y transparencia de la administración.
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Reducción de los tiempos de proceso en la administración de los documentos.
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Mayor productividad de los gestores de la información.
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Optimización del recurso humano.
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Ahorro por espacio utilizado.
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Menores costos por duplicidad documental.
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Ahorro en el tiempo de consultas.
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Estandarización de los soportes .
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Personal capacitado en proceso archivóstico.